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Soluciones a las herencias de españoles en Francia.

 

España ha sido un país de emigrantes, muchos de ellos hacía Francia a partir de los años 50, de modo que dejaban atrás sus localidades y familias en España para integrarse en una sociedad distinta, trabajar, crear una familia, y establecerse en el país vecino.

Los ciudadanos de nacionalidad española y residentes en Francia habitualmente vienen adquiriendo bienes que conformarán su patrimonio, y se pueden situar en distintas partes del territorio español, o del territorio francés.

Igualmente, puede llevar a cabo actos civiles que evidentemente afectarán a su patrimonio, y a su sucesión, como contraer nuevas nupcias y tener descendencia.         

Estas situaciones se tornan complejas de resolver al fallecimiento, puesto que existe patrimonio en dos países, o incluso podemos encontrarnos con que haya bienes en más países, y herederos dispersos, máxime si el ciudadano hubiera fallecido sin descendencia o ascendencia.

A esta situación, ya de por sí compleja, podríamos añadir que el ciudadano español cambiase de residencia en los últimos años de su vida para disfrutar de su retirada o jubilación en un entorno  distinto, por ejemplo, la costa este española, Portugal, o lo podemos complicar más, fijando su domicilio en Marruecos, Méjico.

Pues bien, estas situaciones son las que dan origen a sucesiones complejas que requieren del asesoramiento jurídico especializado en sucesiones internacionales, y derecho civil patrimonial.

La primera consideración a tener en cuenta es la promulgación en la Unión Europea Reglamento UE 620/2012  relativo a la competencia, la ley aplicable, el reconocimiento y la ejecución de las resoluciones, a la aceptación y la ejecución de los documentos públicos en materia de sucesiones mortis causa y a la creación de un certificado sucesorio europeo.

Este Reglamento es aplicable en toda la Unión Europea, a excepción de Gran Bretaña y Dinamarca, desde el 17 de Agosto de 2015. Esto implica que si un ciudadano de un país miembro de la Unión Europea fallece después de dicha fecha, se le aplicará este Reglamento, independientemente del lugar donde haya fallecido, salvo para los nacionales británicos y daneses.

La  gran novedad que ofrece este Reglamento, aplicable para nuestro ciudadano español, es que su sucesión se regirá por la Ley del lugar de su residencia, salvo que haya efectuado una "professio iuris" o elección de ley aplicable en documento auténtico (generalmente será en su testamento). Por ello, es de gran importancia ante la existencia de un patrimonio importante, y/o disperso en distintos países, valorar otorgar un testamento en el que se elija la Ley aplicable a la sucesión, que puede ser la ley de la nacionalidad del causante -testador. Es decir, a falta de elección de ley, se aplicará la ley del lugar de la residencia habitual; pero, nuestro ciudadano español, puede elegir que se le aplique la ley de su nacionalidad, mediante el otorgamiento de testamento. El sólo hecho de otorgar testamento en España puede ser interpretado como que se somete a la ley española.

En el caso del ciudadano español residente en Francia, es importante de cara a las legítimas a respetar respecto a los herederos forzosos: descendientes, ascendientes y cónyuge.

La segunda novedad que nos ofrece el Reglamento es la creación de un instrumento legal que será reconocido en cualquier estado miembro, el certificado sucesorio europeo.   Este documento expedido por la autoridad que tramita la sucesión puede ser utilizado por los herederos, legatarios, ejecutores testamentarios y administradores de la herencia para probar su condición y ejercer sus derechos o facultades en otros Estados miembros. Una vez expedido, el CSE será reconocido en todos los Estados miembros sin necesidad de procedimiento especial alguno.

Fallecido nuestro ciudadano español en Francia, y sin otorgar testamento, le aplicaremos la ley francesa a su sucesión, y los llamados a esa herencia y los derechos que ostenten sobre su patrimonio, se regirá por la ley francesa.

Se abrirá la sucesión en Francia, y se llevarán a cabo los trámites sucesorios necesarios, que incluirán la solicitud de certificado sucesorio europeo, que posteriormente haremos valer en España, para adicionar a dicha sucesión los bienes sitos en España, aplicando la ley francesa, que habrá de probarse fehacientemente ante el Notario español que lleve a cabo esta adición de herencia a partir del título sucesorio que es dicho certificado.  Puesto que el fallecido residía en Francia, los impuestos se liquidarán en Francia, independientemente de la nacionalidad del heredero, que habrá de tener en cuenta la liquidación del impuesto de sucesiones como no residente en Francia.

Estos trámites, en los cuales se implican legislaciones europeas, y nacionales de distintos países, derecho fiscal y civil distinto, y averiguación del patrimonio del causante, son de una complejidad tal que el asesoramiento jurídico especializado es esencial para acabar adquiriendo los bienes a los que el heredero tiene derecho, en condiciones óptimas, y sin implicaciones legales posteriores.

Desde este despacho, ofrecemos un servicio absolutamente personalizado, y nos  rodeamos de profesionales expertos en Derecho Fiscal, Internacional Privado, Derecho de Sucesiones, Notarios,  y peritos que garantizarán los derechos del heredero hasta hacerse con su patrimonio.

Tenemos colaboradores en España y Francia que prestan el mejor servicio para que no requieran ni trasladarse a la firma de ningún tipo de escritura, para acabar poniendo a disposición del heredero los bienes que le correspondan en una sucesión, previos todos los trámites legales oportunos.

 
 
 
 
 

DESPLAZAMIENTO DE ASALARIADOS ESPANOLES EN FRANCIA 

 

Las empresas españolas ven ampliado notablemente su mercado desde la incorporación a la Unión Europea, y como consecuencia de los principios que rigen la Unión Europea, libre circulación de personas y mercancías, y libertad de establecimiento en cualquier país de la Unión Europea.

Con dichas premisas, es muy frecuente que empresas de obras o servicios españolas sean contratadas en otros países para prestar sus servicios en otro país. Generalmente, estas empresas españolas operan desde España, y a través de sus redes comerciales y de distribución, consiguen cerrar contratos en otro país, y para cumplir sus compromisos contractuales, operan con sus propios medios que desplazarán desde España. Es muy frecuente en contratos de obra de construcción, ingeniería, proyectos informáticos, trabajos muy cualificados, ...

La normativa vigente es de origen europeo, y cada país la ha ido adaptando mediante la trasposición a su legislación interna, partiendo de la libre circulación de dichas empresas y sus trabajadores. 

Vamos a abordar el desplazamiento de trabajadores de empresas españolas a Francia, dado que nuestro despacho tiene sede en París y Lyon, y es experto en esta materia, como lo somos si la situación fuera la contraria, desplazamiento de trabajadores de empresas francesas a España.

El primer punto a tener en cuenta es que el empresario y los trabajadores españoles desplazados continúan cotizando a  la seguridad social española, y abonando impuestos (I.R.P.F. y otros) en España, mientras gocen del estatuto de personal desplazado “Salarié détaché”.  Deben obtener de la Seguridad Social española un certificado (modelo E101) en el que se indique la duración de su estancia en Francia, y es indispensable que el trabajador de la empresa española esté dado de alta en la Seguridad Social como mínimo un mes antes de su desplazamiento, debiendo obtener el Certificado A1 de la Seguridad Social española. Si no fuera así, y se contratasen antes de dicho mes, deben de darse de alta en la Seguridad Social francesa a su llegad

En el caso en que la empresa española utilizara trabajadores originarios del países terceros con ocasión de la prestación de sus servicios en Francia, deberá realizar una declaración obligatoria en la forma prevista en la circular del Ministerio de Trabajo francés DRT-94/18 del 30 de diciembre de 1994. Los nacionales de terceros países (fuera de la UE, EEE y Suiza) empleados regularmente por una empresa establecida en la UE, el EEE o la Confederación Suiza puede ser enviado a Francia probando la autorización de trabajo que poseen o el título que les autoriza a permanecer y trabajar Contratación Internacional Transmisiones de Patrimonios Plaza del Mercado, 12 2º B – 37001 Salamanca Despachos en Barcelona, Madrid, Lisboa, Lyon, Oporto y París Tlf. 0034 923 271796/910612825 aranzazu-abogados.com acagigal@aranzazu-abogados.com en el país de establecimiento de su empresario (artículo R. 5221-2, 2 del código de trabajo).

El tema de los desplazamientos de asalariados comunitarios en Francia es polémico. Los políticos le han dado cierta notoriedad en las últimas elecciones presidenciales dada la preocupación y presión de ciertos sectores económicos que ven en el desplazamiento de asalariados extranjeros una causa de competencia desleal para la economía francesa.   

Por este motivo, casi sistemáticamente, en caso de desplazamiento de asalariados españoles en Francia, existirá control por la inspección de trabajo.

Para evitar multas y otras sanciones (que son especialmente cuantiosas), es necesario preparar bien el desplazamiento de los asalariados en territorio francés.

Los requisitos del desplazamiento son los siguientes: 

1.  El asalariado debe tener un contrato de trabajo con la empresa española y en el momento del desplazamiento se debe hacer un apéndice a dicho contrato de trabajo. Es recomendable que el apéndice este traducido al francés para ponerlo a la disposición de la administración francesa en caso de control.

2.  Se debe realizar una declaración previa de desplazamiento a la administración francesa. A efectos de inspección de trabajo, la empresa española debe rellenar el impreso (D 341-5-7) y enviarlo por fax a la inspección de trabajo de la Dirección Territorial de trabajo (DDTE) del departamento francés donde se vaya a prestar el servicio.Este documento sirve para que, en caso de inspección por los servicios de trabajo franceses, poder probar que no se trata de trabajo “negro”. En el caso en que no se hiciera esta declaración, el representante de la empresa debería disponer de una copia del contrato de subcontratación con la firma francesa con el fin de probar la legalidad de su estancia en Francia.

3.  Condiciones de trabajo Ni las condiciones de trabajo, ni la remuneración de los trabajadores españoles desplazados en Francia, pueden ser inferiores a las que se aplican a los trabajadores franceses, para lo cual es de aplicación l’emploi” de 20/12/93 (J.O. 23/12/93) y su reglamento de 11 de julio de 1994 (J.O. 12/07/94). Estas disposiciones vienen explicitadas en la circular DRT-94-18 del 30/12/94. Las condiciones de trabajo a respetar se refieren a: 

    a. Horarios de trabajo y descanso

    b. duración de las vacaciones mínimas anuales

    c. salario mínimo, incluyendo las horas suplementarias (no aplicable al régimen de jubilación profesional complementario)

    d. condiciones de puesta a disposición de trabajadores, especialmente para las empresas de trabajo temporal.

    e. seguridad, salud e higiene en el lugar de trabajo

    f. medidas de protección aplicables a las condiciones de trabajo de mujeres embarazadas o que acaban de dar a luz

    g. igualdad en el trato entre hombres y mujeres y ningún tipo de discriminación.

4.  Se debe designar a un representante de empresa que hable francés y que servirá de interlocutor con la administración francesa, en caso de control. 

5.  El seguro de enfermedad francés no cubre la totalidad del gasto sanitario; una parte del mismo corre a cargo del asegurado. El gasto puede ser importante en caso de hospitalización. Por ello, se recomienda la suscripción de un contrato con una mutualidad aseguradora privada.

6.  Si la empresa española quiere desplazarse con sus propias herramientas y/o materiales que van a utilizar en la instalación, deberá disponer en el transporte de la documentación que pruebe el destino y la utilización de los productos, por lo que es aconsejable disponer en el camión de transporte de una copia del contrato de subcontratación con su cliente francés y un certificado de la empresa española indicando que ese material (habrá que disponer de una lista detallada) se va a utilizar en la obra... (Identificar el cliente y el lugar de la obra), y que no se destina a la venta. 

7.- En el caso de contratos de obra, hay que tener en cuenta la Inspección técnica :

- Si se trata de obras, (construcción de edificios), en Francia, la ley prevé una garantía de diez años, que suele estar cubierta por una póliza de seguros. Esta póliza suele hacerse con una compañía francesa (el cliente francés así suele desearlo), lo que a veces plantea problemas si la empresa española no posee las cualificaciones profesionales correspondientes, por lo que las primas solicitadas suelen ser más altas que las que abonan la firmas francesas.

- Si se trata de una instalación eléctrica, hay que tener en cuenta que en Francia, una vez que se ha realizado la instalación es necesario concertar una inspección que realiza “Le Comité National pour la Sécurité des Usagers de l’Electricité” (CONSUEL) y que expide el correspondiente certificado de conformidad “Attestation de conformité” que permite la conexión a la red de la instalación.

Es evidente que en la instalación tendrán que utilizar productos homologados CE, y respetar las medidas de seguridad (fusibles, etc..) francesas. Lo mismo pasa con el GAZ, inspeccionado por QUALIGAZ.Contratación Internacional Transmisiones de Patrimonios Plaza del Mercado, 12 2º B – 37001 Salamanca Despachos en Barcelona, Madrid, Lisboa, Lyon, Oporto y París Tlf. 0034 923 271796/910612825 aranzazu-abogados.com acagigal@aranzazu-abogados.com Si la empresa española contrata la instalación con otra empresa, responsable del conjunto de la obra, ésta última debería facilitarles la información necesaria para el respeto de las normas francesas ya que como “Maître d’ouvre” es ella la responsable final frente al cliente (planos, tipo de material que debe usarse, fichas técnicas de la instalación, etc..)

8.- En caso de disputa con un trabajador, éste tiene la opción de interponer acciones judiciales en materia laboral ante los Juzgados donde se está prestando el servicio en Francia, o en el país de origen.

En definitiva, teniendo en cuenta el contexto socio-económico, el desplazamiento de asalariados españoles a Francia, se debe anticipar y preparar minuciosamente. 

Florencia MARISCAL
Avocat au Barreau de Paris.

Socia fundadora de ADAFE y socia de ARANZAZU ABOGADOS, con despacho en París y Lyon.

 
 
 
 

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